Blogs / Poesía por narices

Poesía por narices

5 mayo, 2013, Comentarios desactivados

En el momento de escribir este post en el fanzine hay alumnos nuestros que están en la calle o en algún lugar disfrutando de su tiempo libre de fin de semana. Algunos seguramente estarán estudiando, echándose una siesta o viendo la televisión. Otros los imaginamos haciendo trabajos o jugando con el móvil y enviándose “whatsapps” como pianistas enrabietados. En la clase de Lengua española estamos viendo la poesía barroca, Lope y Quevedo. Un profesor recordaba el célebre poema satírico de Quevedo que reproducimos abajo en dos versiones tomadas de la Fundación Francisco de Quevedo.

La Redacción.-

 

Fundación Francisco de Quevedo

ÉRASE UN HOMBRE  A UNA NARIZ  PEGADO (513)

 

SONETO

 

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una alquitara medio viva,

érase un peje espada mal barbado;

 

era un reloj de sol mal encarado.

érase un elefante boca arriba,

érase una nariz sayón y escriba,

un Ovidio Nasón mal narigado.

 

Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egito,

los doce tribus de narices era;

 

érase un naricísimo infinito,

frisón archinariz, caratulera,

sabañón garrafal, morado y frito.

 

………………………………………………

 

 

De este soneto, dícen que dedicado a su

amigo Góngora, hay una segunda versión,

probable deformación popular de la primera,

que es la siguiente:

 

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa;

érase una nariz sayón y escriba;

érase un pez espada muy barbado;

 

Era un reloj de sol mal encarado.

érase una alquitara pensativa;

érase un elefante boca arriba;

era Ovidio Nasón más naridado.

 

Érase el espolón de una galera;

érase una pirámide de Egito,

los doce tribus de narices era;

 

érase un naricísimo infinito,

muchísima nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.

 

Los comentarios están cerrados